Una ciudad verdaderamente surrealista e impregnada de los más diversos e inverosímiles murales impactó la cosmovisión del artista de la plástica Santiago Hermes, líder del proyecto Trazos Libres en la comunidad La Gloria en Cienfuegos, quien por vez primera visitó Filadelfia, como parte de una gira promocional.

La ciudad de los murales como algunos la nombran, le concedió un espacio al pintor, como el primer cubano y creador internacional en honrar el Programa de Arte Mural de Filadelfia.

Santiago llegó tarde en la noche a una ciudad matizada por el arte urbano, en algunos casos con soluciones realmente estremecedoras que prestigian una experiencia con más de 30 años de tradición y más de 3.000 murales, cada uno parte distintiva del paisaje citadino.

Descubrir los encantos escondidos en paredes, muros y edificios de la también apodada coloquialmente Philly, fue la primera acción que realizó Hermes para apropiarse de las particularidades de una urbe hasta el momento desconocida

En ese recorrido llegó hasta la entrada del Club Ruba donde dejó plasmada su impronta, figuración propia y sobre todo los matices de su nación, a partir de los colores de la bandera cubana, junto a una de las imágenes que representan la ciudad estadounidense: la campana de la libertad.

“Símbolo para Philly y el mundo y que por supuesto guarda relación con mi obra y línea de trabajo Zonas de Opacidad, porque la campana representa liberación respecto a la esclavitud y actualmente la he asumido como centro de mi quehacer, y también la adquirió como propiedad uno de los proyectos antiesclavistas de Filadelfia.

Siempre ha estado ligado a mi pincel el legado africano y por ello no podía dejar de utilizar en el mural este símbolo (la campana de la libertad) que lo uní a una de mis figuraciones: la deidad yoruba Yemayá.

Fue así como jugué con la iconografía de los peces y elementos del mar, a lo que incorporé un piano antiguo del propio centro Ruba para integrarlo como una pieza más al mural”.

En poco tiempo Santiago Hermes se dio a la tarea de materializar esta intervención pictórica, para la que contó con solo dos mediodías.

“Existían otras actividades a las que tenía que asistir, como el montaje de mi expo “Top Hat” y a ello se sumó la ejecución de este mural de 16 metros de altura por 7 metros de ancho.

Encontré varios inconvenientes como la imposibilidad de emplear un proyector que me ayudara a dimensionar la pared, por lo que dibujé directo en el muro sin referencias.

Fue un bajar y subir de un andamio constantemente y eso me imposibilitó contar con más tiempo, tuve que emplearme física e intelectualmente de manera rápida, sin embargo aparecieron utensilios que agilizaron la pintura de aquella pared con una textura muy rugosa.

En futuras visitas a EUA pienso integrar a la intervención pictórica otros fragmentos para interconectarlos con esta primera parte, y realizar un gran mural que hable por si solo de Santiago Hermes y su nación: Cuba.”


Mi obra aborda elementos de la identidad del género humano desde una proyección universal, develada frecuentemente con un matiz ecohumanista